Festejo del Día de Muertos indígenas

Día de Muertos entre los pueblos indígenas

Escrito por Un poco de mí

0 comments Columna Nuvia Mayorga

El mes de noviembre es un momento esencial en la vida económica, social y cultural de los pueblos indígenas de México, porque además de ocurrir acontecimientos como la cosecha del maíz y la conclusión del ciclo de lluvias, tiene lugar la celebración de la fiesta de todos santos o día de muertos, una de las festividades más importantes del país,en la que además de practicarse diversos rituales, es un momento de encuentro entre grupos de parientes y en general, entre integrantes de la comunidad que permite reforzar los lazos sociales y la identidad de cada comunidad, a partir de diversos elementos simbólicos como las deidades indígenas y católicas, los ciclos naturales y la conservación del equilibrio del universo, entre otros.

Si bien la muerte ha sido objeto de culto entre los pueblos indígenas desde la época prehispánica, la celebración del Día de Muertos el 2 de noviembre fue establecida por los españoles desde el siglo XVI, con la práctica de ceremonias funerarias dedicadas a algunos santos. A partir de entonces, la celebración entre los pueblos indígenas incorporó elementos de ambas tradiciones culturales, configurando a través del tiempo la diversidad de ceremonias que hoy conocemos y que ha influido también en la cultura no indígena.

Una de las particularidades de esta ceremonia entre los pueblos indígenas es el periodo de la celebración, que es muy variable. Para los nahuas de la huasteca hidalguense, el Xantolo “Fiesta de las ánimas”, empieza en el mes de julio con la siembra de la flor de Cempazúchitl, los tepehuas acostumbran hacer las primeras ofrendas el 18 de octubre, mientras que para los yaquis, el comienzo es el primero de octubre. Por otra parte, casi siempre la celebración concluye el 2 de noviembre, pero en algunos casos, como entre los chontales de Tabasco y los nahuas de la huasteca hidalguense, la conmemoración se extiende todo el mes de noviembre, periodo en el que permanecen las almas de los difuntos.

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La costumbre comprende la elaboración de altares en la vivienda que integra numerosos elementos simbólicos, uno de ellos, es, en algunos casos, la representación de los diferentes niveles del universo, entre estos el cielo, el inframundo y la tierra. La celebración incluye la preparación de alimentos para las ofrendas que se basan en considerar que los difuntos mantienen las mismas necesidades de alimentación que los vivos, por lo que se preparan los alimentos que fueron sus favoritos. A los niños difuntos, en particular, que se considera llegan el 31 de octubre, se les ofrecen alimentos sin sabor picante. En general, los rezanderos pronuncian oraciones y mencionan los nombres de los parientes fallecidos. Otros elementos que están presentes son la ejecución de bailes y música, el encendido de velas, veladoras, copal, incienso y la colocación de flores, bebidas alcohólicas, fotografías de los parientes fallecidos, según el lugar de la celebración, así como algunos objetos representativos del catolicismo, como pueden ser imágenes de santos y la cruz, entre otros.

El Día de Muertos es una de las prácticas ceremoniales más extendidas en México, que comprende a familias indígenas y no indígenas, en zonas rurales y urbanas, siendo una muestra de la importancia de las raíces prehispánicas que integran la cultura mexicana. Tomando en cuenta su importancia, en 2008, las fiestas indígenas dedicadas a los muertos, fueron inscritas en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco).

En años recientes esta celebración sufre un proceso de transformaciones por presiones económicas y culturales, que están dando como resultado cambios que ponen en riesgo sus elementos de originalidad. Es por ello que los mexicanos debemos reconocer y valorar la importancia de estas festividades dedicadas a los muertos, que integran uno de los elementos de identidad de los pueblos indígenas y que al mismo tiempo, forman parte del patrimonio cultural de todos los mexicanos. Es en este sentido que la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), emprende obras como la que se anunció recientemente para la construcción del Centro Ceremonial de la Huasteca Hidalguense, en Huejutla, Hidalgo, que habrá de tener un papel muy importante para preservar, promover y fortalecer nuestras tradiciones y los valores de las culturas indígenas que son patrimonio de México.

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Fuente: El Sol de México

Acerca de 

Directora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) desde 2013, me defino como una mujer apasionada de la política y comprometida con mi país.

Soy egresada de la Licenciatura en Contaduría por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y tengo una Especialidad en Impuestos por la misma universidad.

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