Sonido indígena

El acervo del sonido indígena en CDI

El universo sonoro de los Pueblos Indígenas de México comprende los sonidos de sus comunidades y su entorno natural, así como las lenguas, las ideas, las historias, los mitos, las costumbres, los conocimientos tradicionales y, por supuesto, la música, relacionada con la fiesta, la danza, el ritual o simplemente como arte. Estas sonoridades conforman parte del patrimonio cultural indígena y dan identidad a todos los mexicanos.

Las grabaciones sonoras constituyen tesoros documentales con valor histórico, etnográfico y musical y dependen de un soporte físico, de los cuales existen una inmensa variedad de formatos de acuerdo con su evolución tecnológica: Desde cilindros de cera hasta nubes digitales, pasando por cintas de carrete abierto, casetes y toda clase de discos. En México, la etnomusicóloga Henrietta Yurchenco, quien este año cumpliría un centenario de su natalicio, fue la primera mujer y la segunda persona en registrar la música indígena del país: Una pionera y un ejemplo para los musicólogos mexicanos.

Una fonoteca es el lugar que conserva, documenta y divulga estos tesoros de sonido. En la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), la fonoteca tiene el nombre de Henrietta Yurchenco como reconocimiento a su trayectoria y por haber donado a la institución todos los registros que realizó a lo largo de casi cinco décadas. Hoy, la fonoteca está organizada en seis fondos: etnomusicología, cine y video, radiodifusoras culturales indigenistas, eventos institucionales, publicaciones institucionales y producciones externas.

La Fonoteca “Henrietta Yurchenco” de la CDI es la más grande e importante en su tipo. Durante los últimos 40 años se ha dedicado a documentar las sonoridades de los pueblos originarios de México, mediante soportes o fonogramas que se resguardan en una bóveda de conservación de alta precisión con controles de humedad, temperatura y de contaminantes. Lograr que un fonograma de 40 años de vida sea reproducible en el presente es una tarea ardua que requiere tanto de la tecnología como de operadores muy especializados. Los procesos de digitalización para preservar el sonido se han ido actualizando recientemente, convirtiendo a la CDI en una institución de vanguardia en materia de protección del patrimonio cultural. Ello abona al cumplimiento de los objetivos planteados por el presidente Enrique Peña Nieto, para posibilitar el acceso universal a la cultura mediante el uso de las tecnologías de la información y, sobre todo salvaguardar y acrecentar el patrimonio cultural indígena nacional.

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En la fonoteca de la CDI encontramos colecciones sobresalientes, además de las grabaciones de Henrietta Yurchenco, como los primeros registros de música indígena realizados en 1890, por Carl Lumholtz, en la Sierra Tarahumara; los 50 Encuentros de Música y Danza Indígena, que datan de la década de 1970 y que tienen un reconocimiento como Memoria del Mundo por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), así como lo mejor de la música tradicional indígena y las expresiones contemporáneas como el rock, el reggae, el jazz o el hip hop en lenguas indígenas.

Las grabaciones de rituales, danzas, melodías, instrumentos musicales y lenguas originarias de la fonoteca son utilizadas con diversos fines, desde investigación hasta recreación. Sin embargo, el uso más importante que tienen es el consumo directo por las comunidades indígenas, pues los audios se transmiten en las veintiuna frecuencias que conforman el Sistema de Radiodifusoras Culturales Indigenistas de la CDI.

En los casos en que las piezas dejan de ser conocidas por los pueblos, muere un intérprete local importante o incluso una categoría musical se encuentra en riesgo de desaparecer, los fonogramas se convierten en un modelo para la reproducción y resignificación de la música tradicional: los pueblos agradecen la oportunidad de volver a escuchar al abuelo que murió hace unos años, al tío que era el que era “el alma de la fiesta” pero que ya no vive en el lugar, a los amigos, a los vecinos, etcétera.

Asimismo, la CDI publica discos de música indígena o videos que son accesibles al público en general, con lo que la fonoteca contribuye a fortalecer y divulgar el patrimonio cultural indígena. Los discos se pueden adquirir por donación en los múltiples eventos culturales institucionales, o bien por compra en la librería “México indígena” de las oficinas centrales de la CDI.

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Además, cualquier persona puede conocer más del universo sonoro indígena de México, en el portal “Ecos indígenas”, alojado en el sitio web de la CDI: www.gob.mx/cdi. El público puede asimismo visitar la fonoteca “Henrietta Yurchenco” en avenida Revolución número 1279, colonia Tlacopac, delegación Álvaro Obregón, Ciudad de México, a una cuadra del metro Barranca del Muerto, de lunes a viernes de 9:00 a 16:00 horas, y consultar nuestro catálogo en el sitio http://biblioteca.cdi.gob.mx/F, entrando como “invitado”.

Fuente: El Sol de México

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