Columna de Nuvia Mayorga, Equidad y equilibrio

Equidad y Equilibrio

Todas las mañanas los mexicanos comenzamos un día que para algunos es una jornada laboral, para otros de estudio y en muchos casos de esfuerzo y de reto para terminar lo mejor posible.

No conozco a una sola persona que en su sano juicio no desee concluir con el ocaso mejor que con el amanecer, pero seamos sinceros ¿Cuántas veces ese fenómeno nos sucede?  La mayor parte de los días de nuestra vida concluyen con una gran cantidad de sensaciones que cargan nuestra emoción y vulneran nuestro estado de ánimo, así, de los trescientos sesenta y cinco días del año, son la minoría los que concluimos con una amplia sonrisa de satisfacción a su final. No quiero decir con ello que no exista una gran cantidad de personas que si lo logren, sin embargo, serán los menos.

Lo anterior me obliga a reflexionar sobre las razones que pudiesen conducirnos a sufrir de este fenómeno de agotamiento diario. Dándome a la tarea de identificar las razones observo en la sociedad común, tanto urbana como rural, que existen una gran cantidad de factores ajenos al individuo que vulneran nuestro estado de conciencia.

Varios de estos factores son simples detalles. Pequeños actos, reflejo de una sociedad que no alcanza a comprender el valor tan grande que tienen los pequeños detalles, llamémosles: sociales.

Me refiero a simples gestos tales como decir con una sonrisa buenos días al cajero del banco, al tendero que siempre vemos, preguntarle cómo durmió, en el cruce de una esquina sin semáforo, ceder el paso en un gesto de uno a uno, contrario a “aventarle el coche”, en ver una pequeña basura en la calle y recogerla para tirarla en el contenedor adecuado, en buscar que con las pequeñas acciones generemos un valor a nuestra persona sabiendo que estamos haciendo lo correcto y que creamos una sociedad mejor.

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Lo anterior es lo que conocemos como civilidad, la realización de conductas que generan respeto y equilibrio a una sociedad para vivir mejor, para estar mejor, para sentirnos mejor, para tener una oportunidad mejor.

En el momento en que todos los mexicanos comenzamos a contribuir con nuestra aportación diaria de detalles de civilidad, estamos creando un equilibrio que mantiene el desarrollo de una sociedad. Las sociedades son entes vivos que responden a fenómenos naturales muy congruentes. Estos fenómenos naturales a los que me refiero, son precisamente ese conjunto de acciones tan pequeñas para cada uno de nosotros, pero tan grandes e influyentes en un entorno que gozan de un efecto multiplicador de un profundo orgullo y respeto que promueve los increíbles cambios sociales.

La congruencia y lógica de los mismos alteran positivamente a una sociedad tanto en su orden político, económico y social. En cambio, la violencia, la falta de respeto, la imposición, la falta de tolerancia, afectan negativamente. La lógica del argumento es irrefutable, la agresión conduce a la agresión, la civilidad llama a la civilidad, con base en lo anterior es que percibo que, al final del día, muchos mexicanos no sienten satisfacción de haber concluido su día mejor de lo que lo comenzaron, consecuencia de que existieron una gran cantidad de factores externos que afectaron su estado de ánimo. Detalles que lo violentaron anímicamente. ¿Qué sucedería sí, por un día, todos, lo primero que hiciéramos al salir a la calle fuera sonreír? ¿Qué sucedería si todos decidiéramos respetar las diferentes corrientes? ¿Qué sucedería si un día, todos los mexicanos reconociéremos que todos, a nuestra manera, estamos haciendo algo bueno para México? ¿Qué sucedería si hoy decidiéramos que solo cada uno de nosotros, sin importar el exterior, si solo yo decidiera que con mis actos y conductas de todo el día, dependiera que México fuera el mejor lugar para vivir?

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Desde este espacio exhorto a que todos reconozcamos la importancia vital que tienen nuestras pequeñas conductas en la grandeza de México, con civilidad encontraremos el equilibrio, hoy decidamos que de cada uno de nosotros, al hacer lo correcto en el detalle más pequeño, estamos siendo el ejemplo y la imagen de lo que deseamos de este gran país: México, ejemplo de civilidad y equilibrio y rechacemos la violencia.

Fuente: El Sol de México

Acerca de 

Directora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) desde 2013, me defino como una mujer apasionada de la política y comprometida con mi país.

Soy egresada de la Licenciatura en Contaduría por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y tengo una Especialidad en Impuestos por la misma universidad.

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