Género en los pueblos indígenas

La armonía del género

Lo maravilloso del ser humano es que es mujer y es hombre, lo espectacular de esta dualidad radica en la armonía que existe en su propia existencia. Por años la humanidad ha debatido si uno u otro género está mejor capacitado que el otro para realizar ciertas funciones, y es, precisamente este tema, al que me refiero hoy para la reflexión en este espacio.

Comparto la postura de la dualidad, es decir, reconozco abiertamente que existen diferencias entre mujeres y hombres, existen las obvias como la maternidad, sin embargo, esas diferencias no califican la superioridad, al contrario, complementan. Si partimos de la teoría de la evolución, en el reparto de las tareas que el ser humano comenzó a desarrollar al comienzo de la humanidad, mujeres y hombres se ocuparon de roles diferentes que generaron sutiles diferencias en la evolución, tanto corporal, como neuronal y emocional, diferencias maravillosas que nos hacen increíbles en sociedad, pero reitero, ninguna califica la superioridad.

En estas diferencias, desde el punto de vista histórico, consecuencia de sus funciones de protección y cacería, el desarrollo de la fuerza física fue mayor en el varón, estole generó mayor poder,ya que, al comienzo de la humanidad, la fuerza física era el método de control elemental; lo anterior provocó que la mujer fuera, en términos generales, sometida al poder masculino. Al día de hoy, los roles se han equiparado y la fuerza física no es, ni debe de ser, un método de control del poder o de sometimiento, por el contrario, nuestros equilibrios emocionales y neuronales son los que ahora deben de predominar.

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Las mujeres hemos trabajado por ocupar espacios que anteriormente estaban socialmente restringidos para hombres, y una gran cantidad de varones, ahora, realizan funciones que se consideraban exclusivas del sexo femenino. En ambos casos, nos hemos dado cuenta que los dos géneros pueden ocupar distintos roles de manera significativa, ya que hemos bajado el telón de la intolerancia, el del rechazo absurdo, el de la inseguridad emocional y hemos subido al escenario el respeto, la congruencia y el reconocimiento.

Sirva pues este espacio para reconocer la armonía del ser humano, el vivir en el equilibrio de las profundas capacidades de mujeres y hombres para, en igualdad, crecer y desarrollarnos como una sociedad equitativa y justa, en la que todas las mexicanas y los mexicanos gocemos de las mismas oportunidades consecuencia de nuestros esfuerzos y del trabajo, afirmando un firme rechazo a definir nuestros roles profesionales, laborales y sociales por nuestra naturaleza física que nos hace de uno u otro sexo.

Empoderémonos tanto mujeres como hombres, no para el ejercicio autoritario del poder, sino démosle fuerza al equilibrio, a la armonización y al maravilloso espacio de reconocer que mujeres y hombres podemos hacer juntos.

Fuente: El Sol de México

Acerca de 

Directora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) desde 2013, me defino como una mujer apasionada de la política y comprometida con mi país.

Soy egresada de la Licenciatura en Contaduría por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y tengo una Especialidad en Impuestos por la misma universidad.

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