El último rey de Chichén Itzá

Leyendas indígenas: El último rey de Chichén Itzá

La ciudad de Chichén Itzá fue una de las hermosas de la cultura maya. Un misterio que sigue sin resolverse es el abandono de la metrópoli. Sobre este tema han surgido una serie de leyendas que explican el fin del imperio; la más famosa de ellas es la historia del rey Canek que a continuación se relata.

“En el tiempo en que las ciudades mayas Mayapán, Uxmal y Chichén Itzá vivían en paz, el joven Canek fue coronado como rey de esta última.

Canek (Serpiente Negra) era un joven de 21 años valeroso y tenaz de corazón. El día de su coronación conoció a la princesa Sac-Nicté (Blanca Flor) y ambos se enamoraron.

El problema era que la princesa estaba destinada a ser la esposa del príncipe heredero del reino de Uxmal, el joven Ulil.

Leyenda de CanekTiempo después, el rey Canek recibió la invitación para la boda de Sac-Nicté y Ulil.

Nuestro príncipe Ulil pide al gran rey de los Itzaes que vaya a sentarse a la mesa de sus bodas con la princesa Sac-Nicté.

A lo que el rey respondió que asistiría al festejo.

Se dice que un enano oscuro y viejo visitó al rey y le dijo al oído “La Flor Blanca está esperándote entre las hojas verdes, ¿vas a dejar que vaya otro a arrancarla?

Nadie más que el rey vio al enano y nunca se volvió a hablar de él.

El día de la boda la ciudad de Uxmal recibió a todos los reyes e hijos de reyes de los pueblos vecinos, sólo faltaba el rey Canek.

Cuando la princesa Sac-Nicté se encontraba frente al altar adornada con flores, Canek apareció junto con sus guerreros.

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El joven rey estaba vestido para la guerra con el signo de Itzá sobre el pecho. Con la velocidad del viento arrebató a la princesa del altar y se la llevó en sus brazos delante de todos los presentes.

Leyendas indígenas mayas

Ante lo ocurrido, el príncipe Ulil convocó a los guerreros de Uxmal y Mayapán para iniciar la guerra con la ciudad de Chichén Itzá.

Para evitar un enfrentamiento los itzaes dejaron sus casas y templos y abandonaron la bella ciudad esa misma noche.

La pareja de enamorados se encargó de marcar la ruta que debían seguir los itzaes. Un día llegaron a un lugar tranquilo junto a una laguna, lejos de todas las ciudades y ahí asentaron su reinado.

De esta forma los itzaes y el rey Canek se salvaron del castigo del principe Ulil. Cuando el ejército de Uxmal y Mayapan llegó a Chichén Itzá sólo encontraron una ciudad abandonada. Su irá fue tal que le prendieron fuego y desde ese entonces Chichén Itzá quedó sola y muerta.”

Fuente: México Tours

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