El tónari, un platillo deliciosamente tarahumara

El tónari (carne cocida durante 12 horas) como agradecimiento a Dios y a quienes compartieron el trabajo, por lo cual se prepara únicamente para fiestas religiosas, como puede ser Semana Santa, la patronal, la celebración de la Virgen de Guadalupe, el culto al peyote y otras importantes para ellos.

Esta tradición parte de la presencia de los misioneros jesuitas, quienes trabajaron entre los tarahumaras en los siglos XVII y XVIII e introdujeron el ganado, entre otras cosas. Este alimento se prepara de una manera colectiva, para grupos numerosos, por lo que casi siempre se destaza una res completa, o varias, y se pone a cocer en un tambo metálico, de esos de 200 litros, (antiguamente se preparaba en enormes ollas de barro, pero ahora les resulta más fácil hacerlo en los tambos, ya que son más duraderos).

Hay personas que piensan que al adoptar estos elementos modernos se están perdiendo las tradiciones y la originalidad, pero esto es falso, la etnia tarahumara ha sido una de las más reacias a cambiar sus viejas costumbres y sólo toma los elementos que le facilitan continuarlas, como el caso de los tambos metálicos que no son frágiles como las ollas de barro (también sus estufas las hacen de éstos cortados a la mitad).

La tradición no es cocer la carne y ya, sino cocerla para que la comunidad se reúna y se cumpla el objetivo de socializar, no importa si se hace en barro o en metal, lo mismo pasa con el tesgüino, es decir, ellos saben que lo importante es el fondo, no la forma.

LA SENCILLA PREPARACIÓN DEL TÓNARI

Para el tónari, la res se destaza, pero sólo se le quita la piel. Lo demás, órganos y tripas, todo se cuece y no se le agrega nada más, ni siquiera sal. Así sale un cocido muy especial, que comparten los tarahumaras. Antiguamente se le daba al sacerdote católico parte del lomo de la res sacrificada en señal de respeto, y como parte del antiguo diezmo.

También te puede interesar   Nuvia Mayorga inaugura tramo carretero en Chihuaha

Es importante resaltar que este pueblo le da un sentido religioso a los momentos de compartir los alimentos, por lo que siempre derraman un poco de tesgüino o de pinole en cada uno de los puntos cardinales para compartirle a Dios el alimento que les da para poder subsistir. Cuando les pregunté si le danzaban a Dios para pedirle que les diera comida, sobre todo durante el tiempo de sequía, me dijeron que ellos nunca le piden nada, simplemente le agradecen por lo que les da, sea poco o mucho. Si es poco es porque Dios tiene poco, y si es mucho, es porque tiene mucho. Nunca le piden más de lo que les puede dar. Hermosa filosofía de la que estamos muy lejanos.

Fuente: http://www.mexicodesconocido.com.mx/

Acerca de 

Directora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) desde 2013, me defino como una mujer apasionada de la política y comprometida con mi país.

Soy egresada de la Licenciatura en Contaduría por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y tengo una Especialidad en Impuestos por la misma universidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *