Paraísos indígenas: tesoros de la cultura maya

Escrito por Un poco de mí

0 comments Rutas Indígenas

Escrito_por_Llanos_Re_NewLa civilización maya se organizaba en distintas ciudades-estado con autonomía propia, que fueron desarrollándose y encontrando su esplendor y ocaso a lo largo de casi 3.000 años de historia. Decenas de esas ciudades –cada una con su estilo propio y sus particularidades- han sido parcialmente desenterradas de las capas de años y vegetación que las ocultaron luego de que fueran definitivamente abandonadas y el pueblo maya se mestizara con corrientes inmigratorias.

Así, la Ruta Maya recorre cinco países, desde el norte de la península de Yucatán, en México, hasta las costas de El Salvador y la selva hondureña, pasando por Guatemala y Belice. Aquí, siete de los principales sitios arqueológicos que invitan a descubrir y disfrutar la riqueza de una cultura que no deja de generar asombro y admiración.

Chichén Itzá

Desde hace más de mil años, en cada equinoccio (marzo y septiembre), la serpiente transformada en sombra baja las escaleras del célebre templo de Kukulcán, en una de las principales ruinas mayas de México: Chichén Itzá, que significa “en la orilla del pozo de los itzáes”. Se cree que la ciudad se construyó en el siglo VI dC, y ya había sido abandonada cuando llegaron los españoles a la península de Yucatán, en 1517. Además de la gran pirámide de Kukulcán, en Chichén Itzá asombran el Templo de los guerreros y de las mil columnas y el Caracol, un observatorio desde el cual los mayas investigaban el cosmos.

Uxmal

Es la otra joya de Yucatán, cerca de Chichen Itzá y de Mérida. Se trata de la ciudad más representativa del estilo Puuc, con edificios de de gran tamaño, de muros lisos con frisos ornamentados de manera particular, especialmente con el culto a Quetzalcóatl y Tláloc. Uxmal fue una poderosa ciudad de alrededor de 20 mil habitantes, que hasta el 950 dominó a distintos sitios de menor importancia de la región, y entre sus construcciones destacan la Pirámide del adivino, con cinco niveles, y el Palacio del gobernador, de más de 1.200m², además del Cuadrángulo de las monjas, la Gran pirámide -trunca y decorada con guacamayas- y la Casa de las palomas.

También te puede interesar   Impulsan en los niños el respeto por la cultura maya

Palenque

Los mayas la llamaban Bàak’, y se ubica cerca del río Usumacinta, en el sureño estado de Chiapas. Si bien Palenque es más pequeño que otros sitios mayas, es muy rico en materia escultórica y arquitectónica. El área descubierta hasta 2005 abarca 2,5 km², pero se estima que sólo se ha explorado menos de un 2% de la superficie total que llegó a tener la ciudad, y que más de mil estructuras aún permanecen cubiertas por la selva. Entre más de 200 edificaciones, destaca el Templo de las inscripciones, con sus tableros de roca con inscripciones jeroglíficas que cuentan la historia de la dinastía que regía la ciudad y los hechos de Pakal el Grande, uno de los mayores gobernantes del período clásico. También está el Palacio, un complejo de edificios interconectados, el Conjunto de las cruces, el acueducto y dos plataformas paralelas que forman una estructura para el juego de pelota.

Tikal, Guatemala

Uno de los mayores yacimientos y centros urbanos mayas, en el arqueológicamente riquísimo departamento de Petén, al norte de Guatemala, que también alberga las ruinas de Yaxhá, Uaxactún y El Mirador. El Parque Nacional Tikal protege los restos de lo que fue un estado expansivo y guerrero -su nombre habría sido Yax Mutul-, que llegó a ser uno de los más poderosos del mundo maya.

Alcanzó su apogeo en el período Clásico -entre el 200 y el 900 dC-, y al día de hoy sólo una pequeña porción de sus antiguas estructuras arquitectónicas en piedra caliza ha sido excavada, luego de décadas de trabajo de la Universidad de Pensilvania y el gobierno de Guatemala.

También te puede interesar   Las Barrancas del Cobre

Entre sus construcciones destacan la Plaza de los siete templos y una inusual triple pista de juego de pelota, además de algunos restos de los nueve juegos de pirámides gemelas; la Gran Plaza, una enorme explanada ceremonial con tres grandes plataformas, rodeada por dos acrópolis y coronada por el tempo del Jaguar; y la pirámide más alta de América: la estructura IV, de 74 metros.

Ir hasta Tikal bien podría sumar las visitas a Uaxactún, unos 25 km al norte; a Yaxhá, casi 80 km al sudeste, con una vista incomparable a los lagos que la rodean; y a El Mirador, muy cerca de la frontera con México, aunque esta última demanda un muy exigente trekking de dos días por la selva -o el más rápido y carísimo helicóptero-. Allí, en plena Reserva de la Biósfera Maya, se levanta la pirámide La Danta, de 72 metros de altura y un volumen superior al de la gran pirámide de Keops.

Fuente: http://www.clarin.com/

Acerca de 

Entradas relacionadas

Curiosidades de Kulkulkan Cinco curiosidades de la pirámide Kukulkán El esplendor de Chichén Itzá

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *