El Día Mundial del Medio Ambiente

La Asamblea General de las Naciones Unidas instauró en su Resolución del 15 de diciembre de 1972, el 5 de junio como Día Mundial del Medio Ambiente, cuya celebración dio comienzo a partir del año siguiente. Esta celebración plantea, entre sus objetivos principales, motivar la participación activa en el desarrollo sustentable y equitativo, buscando que las naciones y personas disfruten de un futuro más próspero. Para ello, cada año se programa un tema de interés, siendo en 2015, el “uso eficiente de los recursos y la producción y consumo sostenible en el contexto de la capacidad regeneradora del planeta”.

México se caracteriza por poseer una variedad de entornos ecológicos que van de zonas tropicales, bosques templados y regiones desérticas que originan la existencia de una diversidad de recursos naturales con los cuales los pueblos indígenas han mantenido una estrecha relación, habiendo desempeñado desde tiempos históricos un papel de custodios saberes y prácticas tradicionales relacionados con su aprovechamiento, los cuales han distinguido por su eficiencia y sustentabilidad, por lo que sus resultados han permitido la conservación y aun el enriquecimiento de la biodiversidad, de tal manera que en nuestro territorio se identifica una simbiosis entre diversidad biológica y diversidad cultural, ya que ambas coinciden en localizarse en su mayor parte en los territorios habitados por población indígena.

Esto se confirma con los datos de la Conabio, institución que registra para el caso de los pueblos indígenas de nuestro país un aprovechamiento de entre 5 mil y 7 mil variedades de plantas en diversas prácticas culturales incluidas la alimentación, la medicina tradicional, la producción artesanal y el uso ritual, entre otras.

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Para la población indígena esta forma de aprovechamiento se relaciona con un sistema de conocimientos expresados en acciones como el uso alterno de los terrenos de cultivo, para permitir que las tierras “descansen”, es decir regenerarse después de su uso por algunos años, incluyendo también la regeneración de especies animales y vegetales; el uso ritualizado de los recursos naturales que en muchos casos motiva el aprovechamiento de lo estrictamente necesario, como son los alimentos silvestres, los recursos para la construcción de la vivienda, las plantas curativas, entre otros, donde los especialistas ceremoniales o los individuos comunes solicitan a las deidades de la naturaleza permiso para su aprovechamiento. Creando un medio en el que todo tiene su tiempo, como es la siembra, la cosecha del maíz, el corte de un árbol, asegurando un equilibrio entre uso y conservación.

Otras formas de conservación que se identifican entre las comunidades indígenas son la protección de aguajes, las tecnologías de conservación de suelos a través de bordos, terrazas.

Algunas de las áreas naturales protegidas creadas por el gobierno mexicano coinciden con los territorios indígenas. En algunos casos también se tienen identificadas iniciativas propias para la creación de áreas comunitarias protegidas. Esta forma de relacionarse con el medio ambiente les han permitido preservar e incluso enriquecer el patrimonio natural y cultural, por considerarse que estos espacios representan una gran importancia biológica.

Sin embargo, en una sociedad compleja como la nuestra, estas formas de conocimiento han entrado en contacto con prácticas provenientes de otros sistemas de percepción del medio ambiente. Durante años en varias regiones indígenas se han introducido tecnologías y prácticas productivas que han presionado a estos sistemas tradicionales, dando lugar a desequilibrios en los ecosistemas y pérdida de biodiversidad.

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Por ello, la importancia de unirnos a esta celebración, en la que es importante hacer un reconocimiento al papel representado por los pueblos indígenas, y la necesidad de construir nuevos modelos de desarrollo que incorporen sus conocimientos tradicionales en beneficio de la sociedad nacional.

Columna en El Sol de México

Acerca de 

Directora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) desde 2013, me defino como una mujer apasionada de la política y comprometida con mi país.

Soy egresada de la Licenciatura en Contaduría por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y tengo una Especialidad en Impuestos por la misma universidad.

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