Danza de parachicos de Chiapa de Corzo
Fuente: Fotografía callejera

La danza de parachicos en Chiapa de Corzo, Chiapas

La diversidad de expresiones culturales de México incluye numerosas danzas tradicionales, algunas de las cuales son representativas de una región, de un pueblo o de una comunidad. En este último caso, podemos hablar de la danza de los parachicos, característica del municipio de Chiapa de Corzo, en el Estado de Chiapas. Sobre su origen existe por lo menos dos versiones, una de ellas refiere a la curación del hijo de Doña María de Angulo, proveniente de Guatemala, porque no podía caminar y a quien los curanderos indígenas dieron tratamiento, y durante su recuperación buscaron alegrarlo disfrazándose con máscaras y bailando “para el chico”, de donde se dice, proviene el nombre de la danza; otra versión alude a que este baile se practicaba en la comunidad desde la época prehispánica en honor del dios sol, en agradecimiento de las buenas cosechas obtenidas, a partir de la idea de que en el lapso del 4 al 23 de enero el sol se encuentra más cerca de la tierra, coincidiendo con numerosas prácticas de este tipo en otras regiones del país, por lo cual es muy probable su conexión con raíces indígenas.

El baile o danza de parachicos, fue declarado patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en 2010. Esta práctica cultural forma parte del conjunto de manifestaciones mexicanas inscritas en la Lista Representativa de la UNESCO, que actualmente suman nueve e integran una muestra de la diversidad cultural y de la importancia que representa su reproducción para los individuos y grupos sociales que las practican, principalmente de los pueblos indígenas, entre los que se encuentran el centro de Artes Indígenas del pueblo totonaca, la pirekua, canto tradicional de los p’urhépecha, la ceremonia de los voladores y las fiestas dedicadas a los muertos.

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Esta danza se ejecuta durante la fiesta patronal realizada en enero en Chiapa de Corzo y es conocida también como Fiesta Grande.Tiene lugar entre el 15 y 23 de enero, aunque la fiesta inicia desde el día 8 de este mismo mes con la aparición de los chuntaes, hombres disfrazados de mujeres, con faldas largas y blusas bordadas, algunos de los cuales portan canastas adornadas con banderas, que recorren las calles anunciando el inicio de la fiesta. La festividad se realiza en honor de tres santos que son Nuestro Señor de Esquipulas (15 de enero), San Antonio Abad (17 de enero) y San Sebastián (23 de enero), de los cuales el primero es el santo patrón de la localidad.

Los parachicos son danzantes que portan atuendos vistosos y coloridos compuestos por una montera hecha de ixtle, una máscara de madera, un sarape o chamarra de colores intensos y con distintas figuras que se coloca de lado; una chalina bordada con motivos religiosos o florales, también de colores vistosos, que se coloca sobre las piernas, y una sonaja de metal. Durante la celebración, centenares de parachicos recorren las calles visitando las ermitas y acompañando a los santos durante el recorrido de la casa de los priostes, encargados del cuidado de las imágenes religiosas, a los templos. El patrón, quien es el danzante principal dirige el ritmo de la danza tocando una flauta de carrizo, a veces tocado por otra persona, y siendo acompañado por lo general por dos tamborileros.

Si bien, hoy el municipio de Chiapa de Corzo tiene una población indígena poco representativa, con integrantes de los pueblos tsotsil, tseltal y zoque principalmente, este lugar se caracteriza por su rica tradición cultural, en muchas ocasiones indígenas, en aspectos como la gastronomía, el bordado de telas, tallado de madera, y los trabajos de laca, que en algunos casos comprenden una mezcla de tradiciones prehispánicas y europeas.

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Finalmente, quiero destacar la importancia de la reproducción de la danza de parachicos, por su historia, por su colorido, por su carácter indígena y popular, y por el papel que su práctica representa en la vida social de la localidad, en la reproducción de la identidad y fortalecimiento de las relaciones sociales y la cohesión comunitaria, y que junto con tantas otras danzas existentes hoy en México son parte de las expresionesculturales indígenas que son apoyadas por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), a través del apoyo a Proyectos Culturales para el Fortalecimiento, Difusión y Preservación del Patrimonio Cultural Indígena.

Fuente: El Sol de México

Acerca de 

Directora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) desde 2013, me defino como una mujer apasionada de la política y comprometida con mi país.

Soy egresada de la Licenciatura en Contaduría por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y tengo una Especialidad en Impuestos por la misma universidad.

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