Derechos culturales de la niñez indígena

Semillas de paz: Derechos culturales de la niñez indígena

Los derechos de los niños fueron formalmente reconocidos poco después de la Primera Guerra Mundial con la adopción de la Declaración de Ginebra en 1924. Este proceso de reconocimiento continuó gracias al trabajo de las Naciones Unidas y la Declaración de los Derechos del Niño de 1959. Finalmente, la admisión de los derechos del niños se concretó el 20 de noviembre de 1989, con la aceptación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño el cual representa el primer texto de compromiso internacional que reconoce legalmente todos los derechos fundamentales de los niños y que fue ratificada por nuestro país en 1990.

El Estado mexicano ha llevado a cabo reformas constitucionales que le han permitido avanzar en este proceso, entre las que destaca la reforma al artículo 4° de nuestra Constitución Política, que incorpora la noción de sujetos de derecho, reconociendo que los niños y niñas son titulares del derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo; esta reforma dio lugar a la expedición el 29 de mayo del 2000, de la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

Finalmente, en diciembre de 2014 fue promulgada la Ley General Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, en cuyos artículos 62 y 63 reconoce el derecho de niñas, niños y adolescentes a disfrutar de su lengua, su cultura, usos, costumbres, prácticas culturales, religión, recursos y normas específicas de organización y todos los elementos que constituyan su identidad cultural.

En este sentido y considerando el carácter pluricultural de nuestra nación sustentado en los pueblos indígenas, debemos generar compromisos y acciones que abonen al ejercicio pleno de estos derechos y al reconocimiento de la riqueza de las culturas indígenas. Este planteamiento supone una defensa de la igualdad de todas las tradiciones culturales, de tal manera que no haya una por encima de las otras sino que todas sean valoradas en un plano de igualdad.

Sin lugar a dudas, las ricas expresiones culturales que existen en nuestro país, son medios ideales para fomentar, desde la infancia, valores como la solidaridad y el respeto a las diferencias. Al promover estas actitudes podemos asumir que la cultura es una estrategia para la prevención de la violencia y para favorecer el desarrollo de la sociedad nacional. Si cada ciudadano contribuye a preservar y promover las expresiones de las culturas indígenas, tendremos una sociedad más pacífica, más tolerante y cada vez más incluyente.

La exposición “Semillas de paz: Arte y narrativa de los niños indígenas” que se presenta en el Museo Indígena de la CDI, es un excepcional testimonio de cómo los niños indígenas ejercen, a través del arte y las narraciones orales o escritas, derechos como la libertad de expresión, la identidad y el uso de la lengua materna.

Las pinturas que conforman esta exposición son fruto de la creatividad de niñas y niños pertenecientes a cinco culturas indígenas: maya de Quintana Roo, tlapaneca de Guerrero, tarahumara de Chihuahua, otomí de Hidalgo y popoluca de Veracruz. Las piezas son resultado del Taller de Creatividad Infantil Indígena “La Semilla”, desarrollado por el Instituto Nacional Indigenista -hoy la CDI- en 1992. Hoy se valoran museográficamente estas obras de arte junto con los relatos que les dieron origen, reconociendo su potencial expresivo y la cosmovisión que quedó marcada en cada obra.

De este modo, en esta exposición veremos cómo conviven los mitos, las leyendas y las maneras de ver el mundo de los otomíes, los tarahumaras, los tlapanecos, los popolucas y los mayas con la plástica y la sensibilidad artística infantil, demostrando la fuerza de las culturas indígenas de México para promover una cultura de paz. Los invito a disfrutar esta magnífica y conmovedora exposición en el Museo Indígena Antigua Aduana de Peralvillo de la CDI.

Fuente: El Sol de México

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