Trabajar para servir

¿Que significa trabajar para servir? Toda actividad profesional está relacionada con el servicio, no podemos pensar una profesión u oficio que no tenga por fin último satisfacer las necesidades de otra persona; en consecuencia cada conducta y acto en el ejercicio de nuestro trabajo está bajo la expectativa de alguien que está esperando lo mejor para poder cubrir un satisfactor.

Si partimos de la base de que toda actividad humana satisface una necesidad y que cada uno de nosotros buscamos que nuestras necesidades estén satisfechas con la mejor calidad posible, es conveniente que nos situemos un momento a pensar como estamos ayudando a satisfacer las necesidades de la gente que espera algo de nosotros, en otras palabras, como estamos desarrollando nuestro trabajo.

Cada uno de nosotros exigimos, somos contundentes en solicitar siempre que el servicio que se nos ofrezca sea de alta calidad; pero pocas veces pensamos que también somos nosotros los que estamos ofreciendo algo a cambio de una contraprestación.

En esta columna quiero hacer patente que debemos de exigir la calidad en la actividad humana, pero con mayor precisión, quiero transmitirle al lector que somos cada uno de nosotros los que debemos de exigirnos a nosotros la misma calidad que estamos dispuestos a pedir de alguien más.

Trabajar para servir es una frase que podría sonar trillada, sin embargo, no por parecer así deja de ser cierta y vital para la armonía de la convivencia humana. Todos estamos sirviendo a la sociedad, tanto los que nos dedicamos a las funciones de gobierno, así como a la iniciativa privada, tanto directivos como trabajadores, mujeres y hombres, maestros y alumnos, todos estamos sirviendo y en este ejercicio del servicio, ante la calidad de la conducta, creamos armonía social.

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Se ha pensado muchas veces que sólo la burocracia tiene un trabajo cuya exigencia es el servicio, pero recordemos que todos somos usuarios, los unos de los otros. Todos somos parte de un engrane social que permite que los seres humanos podamos vivir en comunidad y en equilibrio.

En lo personal me he dedicado al servicio público como una vocación por contribuir a hacer buen gobierno, por realizar mi aportación a la sociedad para hacer de México un país mejor, en el que la equidad social sea la normalidad y con más justicia social, que conlleve al fortalecimiento de nuestras instituciones como sustento de una sociedad más incluyente.

Resulta pertinente que cada uno de nosotros hagamos la reflexión de porque estamos trabajando, de que queremos aportar en la solución a los desafíos que afrontamos. El primer paso se da con la conciencia de que los cambios se crean desde la fórmula más básica de la sociedad que es el individuo.

Cada uno de nosotros trabajamos para servir, y todos somos receptores también del servicio, si partimos de la calidad de nuestros actos, la respuesta será la calidad de la sociedad armonizada. México nos necesita a todos.

Columna en El Sol de México

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