Un visitante distinguido

Este fin de semana, México ha sido el anfitrión de un visitante distinguido para el mundo, independientemente de las creencias religiosas que cada quien profese, la visita del papa Francisco, como representante de una gran comunidad de católicos en el mundo, revierte en un gran fenómeno social positivo, que con casi cien millones de fieles, es el segundo país con más católicos del mundo tras Brasil, por lo que se comprende la importancia de su visita.

Bergoglio, es el primer papa Latinoamericano que visita México y durante casi seis días recorrerá cuatro Estados (Estado de México, Chiapas, Michoacán y Chihuahua), en donde el  Gobierno de Enrique Peña Nieto trabaja conjuntamente con los otros órdenes y la sociedad para mejorar sus condiciones de vida, en lo social, en seguridad, en lo económico y demás aspectos.

La visita coincide con el Día del Amor y la Amistad, celebración tradicional que ha sido asimilada por la Iglesia Católica Romana con la designación de San Valentín como patrón del amor.

Según algunos relatos históricos, San Valentín, en la antigua Roma, habría servido como cura en el templo durante el reino de Claudio III cuando el Emperador decidió que los hombres jóvenes debían todos ser soldados, y prohibió el matrimonio. Valentín se daría cuenta de la injusticia del decreto y seguiría dirigiendo el rito de matrimonio para parejas jóvenes en secreto hasta que sería descubierto por Claudio quién le encarcelaría por desafío.

Esta visita del Papa y en el día que se celebra el amor, en un México que con esfuerzo y trabajo arduo ha luchado por salir adelante de la violencia y de la pobreza, es una bocanada de aire fresco y un ejemplo en el que el liderazgo que se ejerce con profundo sentido social genera esperanza, regocijo y es alimento para la fuerza de seguir luchando día a día todos los que conformamos el esfuerzo social y público.

Los mexicanos trabajamos diariamente para salir adelante, para luchar en un México incluyente en el que todos gocemos de igualdad de derechos, de armonía, de amor social que nos conduzca a una sociedad más fuerte y por ello vale la pena reflexionar en este día especial que se acompaña de la visita de un líder global que profesa, precisamente, amor.

Todos los eventos revisten una carga simbólica, y es el valor que nosotros le damos a esos símbolos los que nos permiten obtener resultados positivos de cada hecho. Por ello estimados lectores, independientemente de sus creencias religiosas, los invito a reflexionar sobre el simbolismo del día que se celebra y de la visita de esta gran figura; el simbolismo que representa ejercer un cambio social y que únicamente requiere de voluntad sustentada en sentimientos positivos que coadyuvan a las relaciones sociales a desarrollarse con mayor armonía y la institucionalidad, que a final de cuentas es el reflejo del líder que ejerce su titularidad.

Columna en El Sol de México

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *