Cuento El Canto del Cenzontle

Cuentos indígenas: El canto del cenzontle

Una de las creencias del pueblo azteca es que las almas de las personas al morir se metían en el cuerpo de las aves del monte para seguir viviendo en el mundo. Por ello ésta cultura tenía una gran consideración con las plumas preciosas de los pájaros.

En el caso del cenzontle, al ser un ave tímida y delicada como el amor, creían que las almas de los enamorados reencarnaban sólo en este pájaro. Su nombre significa “cuatrocientas voces” y hace referencia a su habilidad de imitar el canto de otros alados.

A continuación te compartimos el cuento “El canto del cenzontle” dónde se explica cómo es que el ave obtuvo su singular habilidad.

“Cuando el mundo era nuevo, el Gran Señor del Monte llamó a todos los pájaros. Daba gusto ver a tanto animal bonito, con plumas de vivos colores, volando aquí y allá.

Por ahí andaban la urraca y el cuervo, muy serios los dos con sus trajes negros. También se veía la cabeza pelada y el cuello flaco del zopilote.

El Gran Señor del Monte, cuando vio tantos y tantos pájaros, pidió que todos se formaran en una fila.

Cuento, el canto del cenzontle

Todos los pájaros obedecieron de inmediato.

-Los he llamado- dijo el Señor del Monte -porque voy a decirles cómo van a cantar.

El primero en cantar fue el canario.

-Tú vas a sonar muy entonado- le dijo el Señor del Monte.

De inmediato el canario empezó a cantar y se fue muy contento. Después pasó el gorrión, la golondrina y el jilguero. Así siguieron pasando uno por uno.

Pero resulta que el cenzontle, que era muy distraído, se había olvidado de que tenía que ir con el Gran Señor del Monte. Andaba por ahí, entre los árboles, buscando qué comer.

Después de mucho rato, se dio cuenta de que no había visto a ningún otro pájaro en todo el día.

-¿Dónde estarán todos? – se preguntó.

Entonces recordó que el Gran Señor del Monte los había llamado, y se fue a toda prisa al lugar de la reunión.

En el camino se cruzó con los otros pájaros que ya venían de regreso. Y todos los que encontraba iban presumiendo su voz.

Canto del cenzontle

Era muy tarde cuando llegó al lugar dónde estaba el Gran Señor del Monte. Es más, él ya se iba del lugar.

-¡Señor, Señor! ¡No te vayas! ¿Y yo cómo voy a cantar? – gritó el cenzontle.

El Señor del Monte volteó muy sorprendido y como no se le ocurrió nada más, contestó:

-¿Tú? Pues vas a cantar como todos. Por eso el cenzontle arremeda a los demás pájaros y también imita todos los sonidos que oye.”

Fuente: Cuéntame un cuento

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