Leyenda del venado azul, wirikuta

Leyendas indígenas: El venado azul

Los huicholes tienen una relación muy cercana con el peyote que ha trascendido a través de los años. Los encargados de explicar esta conexión a las nuevas generaciones son los ancianos por medio del siguiente relato.

“Hace mucho tiempo en la Sierra Huichol la gente se encontraba enferma, no había ni agua ni comida, no llovía y la tierra estaba seca. Por tal motivo, los ancianos se reunieron para discutir sobre la situación.

Se decidió enviar cuatro jóvenes de cacería para encontrar alimentos y llevarlos a la comunidad, sin importar que fuera poco o mucho lo que obtuvieran cazado. Cada uno de los jóvenes representaría un elemento: fuego, agua, aire y tierra.

A la mañana siguiente iniciaron la jornada y cada uno de ellos cargaba un arco y flechas. Caminaron durante días hasta que una tarde, saltó detrás de unos arbustos, un venado grande y gordo.

el venado azul, leyenda huichol

Los jóvenes se encontraban exhaustos y hambrientos pero, cuando vieron al venado, se olvidaron de todo y comenzaron a correr tras de él. El animal los miró y sintió compasión por ellos; así que los dejó descansar una noche para al día siguiente continuar la persecución.

Cuando los jóvenes se encontraban en el camino de la colina, cerca del cerro de las Narices, vieron al venado saltar en dirección al lugar donde habitaba el espíritu de la tierra.

Juraban que habían visto al venado correr en esa dirección y trataron de encontrarlo sin éxito. De repente uno de ellos disparó una flecha que cayó dentro de la figura de un venado, formada por las plantas de peyote que había en la tierra que con el sol, brillaban como lo hacen las esmeraldas hacia una sola dirección.

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Ante ese panorama se encontraban confundidos y decidieron cortar las plantas que formaban la figura del Marratutuyari (venado) para llevarlas al pueblo. Después de caminar durante varios días, llegaron a la montaña Huichola, donde todos los esperaban.

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En cuanto llegaron se dirigieron con los ancianos y después de contarles su experiencia, empezaron a repartir el peyote entre la población. El efecto que se tuve después de consumirlo es que no sintieron más hambre o sed.

A partir de ese día, los huicholes adoran al peyote ya que representa el venado y el maíz. Cada año peregrinan desde la sierra Huichola hasta Wirikuta para pedirte a Dios lluvia, comida y salud para su comunidad.”

Fuente: Yo amo Cherán

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