Artesanías, cerámica de Chihuahua

Cerámica de Paquimé, artesanía de Chihuahua

Paquimé (“lugar de las casas grandes”) llegó a ser la capital de Aridoamérica en el siglo XIII. Trabajaban la cerámica, plumas, cobre y la arquitectura de tierra (realmente genial pues preserva una temperatura media, en donde prevalecen las más extremas: 45 grados en verano y 21 bajo cero en invierno). En unos ocho municipios actuales están diseminados más de dos mil sitios arqueológicos.

Los antiguos pobladores de Paquimé dejaron en pedazos de cerámica diseminados en casi dos mil sitios arqueológicos ubicados en el noroeste de Chihuahua. Gracias al trabajo de arqueólogos y personas que reconocen el inmenso valor de estas piezas es que se sabe más de ellas y lo mejor, que se ha rescatado el estilo pictórico llamado “madre” en la cerámica que actualmente se elabora en la zona de Nuevo Casas Grandes y Mata Ortiz, Chihuahua.

El resurgimiento de este arte comienza en 1954 con Manuel Olivas, en Casas Grandes, donde comienza a producir unas piezas de barro y su mamá le dice que le ponga dibujos de los diseños antiguos. Y al trabajar en ellos, crea, sin querer, la llamada Nueva Cerámica de Paquimé (en todas las casas hay pedazos de ollas o tepalcate antiguos).

Más tarde Olivas solicita al INAH el permiso para hacer réplicas y se le concede. Es así como él les enseña a muchos y surgen más artesanos especialistas. En 1976 se descubren unas piezas de un artesano que llega de la sierra a Mata Ortiz, Juan Quesada, de esta manera, lo que antes había sido un pueblo ferrocarrilero, se convierte en el hotspot de la Nueva Cerámica de Paquimé.

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Para poder realizar este tipo de artesanías se utilizan pigmentos naturales, los tres colores esenciales de la cerámica madre son: rojo (óxido de hierro), negro (bióxido de manganeso con algunas sales de cobre para que salga más negro) y blanco (calcio o se mejora con otros óxidos metálicos).

La técnica tradicional es de “enrollado” se empieza con una “tortilla” y poco a poco se añade más barro el cual se aprieta, crece y se le da forma con los dedos. Después se deja secar y se bruñe con piedra de ágata.

Después se pule la pintura y viene la cocción en una parrilla con ladrillos y se tapan con pedazos de barro. Esa es la quema tradicional, no se lleva a cabo en horno convencional ni con tecnología alguna.

 Fuente: México Desconocido

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